Eliminar el olor a libro viejo

Cuando uno colecciona libros es muy probable que encuentre viejos tomos interesantes, pero por el hecho de su edad, apesten. Ese olor característico a libro viejo, a papel con vida propia, se debe a la baja calidad del mismo, su porosidad, y la consiguiente humedad que se acumula. La humedad propicia la aparición de todo tipo de vida microbiana y bacterial, responsable de ese olor.
Sin ser fétido, puede llegar a ser molesto si la cantidad de libros o papel es importante. Apenas hace unas semanas un paquete de Estados Unicos, con varios volúmenes de revistas de los 50 en su interior, se podía percibir claramente en la distancia. ¡Sólo por el olor!
Soluciones anti olores
Lejos de aplicar una solución “fácil” como airearlos al sol, página a página, durante no se sabe cuánto tiempo, estuve buscando soluciones en la red. Algunas son muy fáciles de aplicar, pero quizás un poco aparatosas. Encerrar el libro en una bolsa de plástico con ramas de romero, por ejemplo, resulta ideal para eliminar los microbios y dejar un perfume natural en el libro. Una salida perfecta para un par de libros. Cuando hay que tratar 50, 100 o quizás más, no es práctico. Otras soluciones “con bolsa”, tales como bolas de naftalina, etc. tienen el mismo problema.
Recordé que hay un producto en la naturaleza que es capaz de eliminar cualquier olor. Ozono. El O3, es decir, el oxígeno de tres átomos, es un agente fantástico para la asepsia total y además sin efectos secundarios (olores, etc.). Basta encontrar un dispositivo que genere ozono, y los olores desaparecerán.
El ozono se utiliza para desinfectar salas hospitalarias -o debería hacerse-, instalaciones de aire, etc. Desodorizar vehículos de segunda mano. En fin, muchas aplicaciones.
Tras una búsqueda concienzuda, localicé unos pequeños ozonizadores con funcionamiento autónomo -baterías- ideales para espacios pequeños, tales como el interior de un refrigerador. Su objetivo: eliminar olores no deseados en su interior. Ya sea por algún alimento en mal estado, o por otros que dejan huella, como el pescado, estos aparatos generan ozono en intervalos programables.
Gracias a este aparatito, colocado estratégicamente junto al montón de libros viejos, el fuerte olor a papel rancio prácticamente ha desaparecido. Pienso que encerrando los tomos en una gran bolsa plástica, con el ozononizador en su interior, el efecto aún sería más efectivo. Ya veremos. Por ahora la solución es efectiva, y muy asequible.
Puedes encontrarlo, por ejemplo, aquí:
Ioncare Refrigerator Air Purifier Odor Remover (Ozone + Ionizer)






