Un nuevo enemigo, la temperatura. Libros, revistas, cuadros, trajes… ¿cuántos de nuestros preciados objetos sufren los efectos de la temperatura? Es fácil aplicar una norma no escrita para conservar correctamente cualquier objeto preciado. Antes de entrar en detalles de cuáles son los principales efectos de la temperatura, recuerda un consejo que habrás leído mil veces en los estuches de los medicamentos. Todo fármaco lleva una advertencia tal que: “conservar en un lugar fresco y seco al resguardo de la luz”. La luz ya sabemos que hay que evitarla. El frescor y la sequedad nos indican problemas con la temperatura, y también con la humedad. Nos quedamos con la temperatura por el momento.
Problemas térmicos habituales:
- Cambios bruscos de temperatura. Recuerda las rocas del desierto. De día soportan temperaturas de más de 40º al sol, incluso mayores. De noche, la temperatura desciende a apenas unos grados. Esa enorme diferencia fractura las rocas…. y así se va creando la arena, entre otras cosas. Pues lo mismo puede aplicarse a objetos de cerámica, cristal, vidrio, etc. No les va nada bien los cambios bruscos de temperatura, ni de frio a calor ni viceversa.
- Temperaturas altas. Tampoco son buenas, aunque sean constantes. Algunos objetos pueden tornarse “gomosos” o perder su consistencia normal. El material magnético, por ejemplo, seguramente se estropeará mucho más rápidamente a altas temperaturas.
- Temperaturas muy bajas. Realmente no serían un problema para la mayoría de objetos, pero dependiendo de qué conserves en tu colección, es posible que exista un mínimo recomendable, a partir del cual, el estropicio puede ser considerable. Como normal general, el frío es amigo de la fragilidad.
Para concretar otros efectos perniciosos, el crecimiento del moho, por ejemplo, se produce entre los 15 y 48ºC llegando a su máximo a los 32ºC (una temperatura alta, pero no extraordinaria en el interior de una vivienda en verano). Los insectos se encontrarán más incómodos con el frío, pero para conseguir erradicarlos el frío debe ser realmente intenso, algo impracticable en una casa.
Reducir la temperatura media en 7ºC – 10ºC sería lo óptimo, pero nada práctico para vivir. Si tu vivienda se encuentra a 25ºC, lo ideal sería bajarla a 15ºC, con lo cual más de uno puede quejarse. Lo mismo ocurre en los museos. Por eso la temperatura media en estas instituciones se sitúa en los 21ºC, algo más suave y adecuada para el personal y los visitantes. Un compromiso para la comodidad humana, aunque no para las piezas que se exponen.
Tomemos estos datos como referencia para adecuar el espacio donde almacenamos y exponemos nuestra colección.
Una de las primeras cosas que se aprenden del libro anteriormente comentado, Saving Stuff, es la cantidad de enemigos que existen en nuestra propia casa contra nuestras preciadas colecciones. Antes de publicar una tabla completa de los mismos, iré comentando los pequeños truquitos que se encuentran en el texto para determinar los posibles riesgos y peligros que corren nuestras pertenencias.
Ya sea de tu colección de mariposas, las fotos de la familia, los documentos de compra y venta de tierras, o los sellos que heredaste de tu tatarabuelo, todos tenemos en casa preciosos objetos y papeles que necesitan un cierto cuidado para no perderse en el tiempo. Hablo de preservación de la memoria. Recuerdos, información importante (a veces crítica), colecciones, tesoros, obras de arte, etc.






