Ya sea de tu colección de mariposas, las fotos de la familia, los documentos de compra y venta de tierras, o los sellos que heredaste de tu tatarabuelo, todos tenemos en casa preciosos objetos y papeles que necesitan un cierto cuidado para no perderse en el tiempo. Hablo de preservación de la memoria. Recuerdos, información importante (a veces crítica), colecciones, tesoros, obras de arte, etc.
Como coleccionista me preocupa la conservación tanto de libros, documentos, fotografías, como también de objetos de todo tipo, y no digamos de soportes magnéticos o digitales. Así pues, me puse manos a la obra para intentar encontrar algún manual práctico sobre la materia. No tengo claro si conservar documentos en bolsas de plástico, polipropileno, albums o sobres es lo más adecuado, por ejemplo, para una publicación que tenga más de 50 años… La búsqueda fue directa al grano. Entré en Amazon, y no recuerdo exactamente mi consulta, pero di de lleno en la diana con el siguiente volumen:
O lo que es lo mismo, Conservando cosas: cómo tener cuidado y preservar tus coleccionables, pertenencias familiares y otras preciadas posesiones. Un libro escrito por Don Williams y Louisa Jaggar. El primero, experto en conservación en una de las instituciones más importantes en cuanto a la materia se refiere, el Smithsonian (lugar donde se conserva una gran parte del patrimonio histórico de los EEUU). La segunda, una “experta” en perder sus más preciados recuerdos, como cuando una inundación se llevó consigo todas sus fotografías familiares y otros valiosos objetos (algo parecido me ha ocurrido a mí). Lo mejor del mundo académico y del mundo doméstico. Juntos, reúnen más de 300 páginas de consejos y técnicas para la conservación y protección de una gran variedad de “cosas”. Un resumen rápido podría ser la siguiente relación:
- Fotografías, tanto en formato impreso como digital
- Objetos con valor sentimental, desde los dientes de leche de un hijo hasta los primeros dibujos del mismo
- Muebles de todo tipo
- Posesiones familiares ancestrales, como joyas, alfombras o vestidos de novia
- Pertenencias de interés de un personaje famoso, cromos, posters, equipos, botones, adhesivos, etc.
- Abandonos en el desván: libros de recortes, uniformes militares, medallas
- Arte: pinturas, bocetos, litografías
- Material impreso: comics, revistas, cartas antiguas
Y un largo etcétera. Parece que no falta nada por tratar cuando se revisa el índice con ¡14 páginas de contenido! Creo que la atenta lectura de este libro dará como resultado casi casi un blog dedicado al tema. Cuando menos a una serie de artículos en este mismo espacio.
Realmente no es necesario leer el libro cual novela se tratara. Aparte de los dos primeros capítulos, dedicados a temas y aspectos generales en cuanto a conservación, que pueden resumirse en:
- Tus tesoros quieren vivir en una tumba egipcia
- Decidir qué hay que conservar, eliminar o donar
El resto del libro contiene capítulos temáticos. Es decir, si sólo nos interesa un par de aspectos, como la conservación de material impreso y fotografías, no hace falta leerse el libro entero. Ahí encontraremos un capítulo dedicado al problema que nos preocupa.
Un libro prometedor, nacido de la necesidad de contar con este excelente material de referencia, eliminando toda la jerga técnico-científica que rodea la profesión de conservador.